domingo, noviembre 08, 2009

Indiferente

Quiero narrar esto ahora, que esta tan fresco en mi memoria.
Este sábado 7 de noviembre de 2009 trascurrió normal, al medio día recibí a mis ahijados en casa, jugaron con mis mascotas un rato, vieron televisión y comieron palomitas, luego los lleve por pizza, nada extraordinario.
Ya en la pizzería que esta cerca del departamento mi amiga Miss K nos alcanzó en el lugar.
Fuimos a una plaza cercana a imprimir unas fotografías (hace siglos que no revelo rollos fotográficos) y encaminamos a los chicos a su casa.
Luego Miss K y yo fuimos a un agradable café en el centro de esta ciudad, lugar que me encanta por su decoración con imágenes de la revolución y escenas taurinas.
Caminamos una cuadra a su apartamento y nos despedimos.
Llegue a casa, encendí la computadora. Me quite la playera y los pantalones, sí, en mi casa ando en bóxer.
Fue cuestión de minutos, poco antes de las 7 pm cuando las primeras ráfagas de metralla se escucharon en la cercanía. Viviendo en un lugar como Reynosa, el asunto ya me resultaba cotidiano, aunque a plena conciencia de nunca los había escuchado tan cerca. Así que hice lo único que podía hacer... encender el televisor y tratar de ignorar el asunto. Aunque siendo franco, las granadas son algo difícil de pasar por alto…
Afuera, federales y narcotraficantes se enfrentaban, a una cuadra de mi departamento.
Yo solo cambiaba de canal, agradeciendo haber llevado a los niños antes a su casa, y manteniendo la calma todo lo que era posible ante la situación. Mi hermano mayor se conecto en el Messenger y le comente poco más o menos lo que ocurría. Mi hermano despotrico contra el gobierno y su estupida estrategia (si es que la hay) contra el crimen organizado y me dio recomendaciones, que al momento estaban por demás.
Me serví un poco de refresco… y solo me dedique a escucha las descargas y detonaciones… cuando sonó mi celular, contesté:
-“Miguel, estamos afuera de tu casa, por favor ábrenos”-
Eran T y O. No sé porque, pero lo primero que hice al colgar fue buscar mis pantalones y ponérmelos (pudor fuera de lugar quizás) cuando abrí la puerta al patio – corredor por primera vez cruzo por mi cabeza la noción de que algo realmente nefasto estaba ocurriendo. Corrí agazapado al portón. Les abrí y los hice pasar, por una fracción de segundo vi a la gente huyendo desordenada de la Plaza Treviño Zapata, cerré el portón y me dirigí a mi desordenado departamento con T y O. Por un momento olvide cerrar la puerta del departamento. Cuando me acerque a hacerlo lo que ví me dejo en shock. Dos sujetos brincaron por la barda del taller de al lado y corrieron por el patio hasta brincar con agilidad gatuna la barda del vecino.
Cerré la puerta y no recuerdo que les dije a mis amigos.
Nos acomodamos en medio de mi desmadre. Y tratamos de tomar las cosas con calma, Los radios muertos, y los celulares sin señal no ayudaron mucho, hay que admitirlo. T se entretuvo revisando mis discos y tomando fotos de mi desorden.
Aun se escuchaban los balazos cuando la señal de los teléfonos regresó. Miss K me marco, en el centro hubo otro enfrentamiento, D y Sor L estaban en camino a su departamento, ellos salían del cine cuando escucharon lo que ocurría.
Y es que no puedes permanecer indiferente cuando las personas que estimas están afuera en medio de esta espiral de violencia que el país atraviesa.
En cuanto el fuego cesó, T y O salieron del departamento.

Hoy por la mañana salí dado que los cigarros se me terminaron, camine por donde fue el enfrentamiento. Ni un solo casquillo en el piso, la calle limpia, solo decenas de automóviles baleados y ajustadores de compañías de seguros.
¿Cuántos civiles en medio del fuego cruzado? Por favor, no me digan que las fuerzas del orden no hicieron una limpieza de la zona. Que nadie cayó en los casi 45 minutos que duro el intercambio. Insisto, la mal llamada guerra contra al narcotráfico la estamos perdiendo nosotros, lo que no estamos ni en el gobierno ni en las organizaciones criminales.
Los noticieros omitieron la nota y en los diarios locales nada se menciona. Y solo el morbo de algunos, que tomaron fotografías de los vehículos destrozados en las calles. Aquí termino, esto es simplemente nauseabundo.

miércoles, octubre 28, 2009

Oportunidad. Cerrando círculos.


Recientemente el mundo se me vino encima.


Las palabras de la Dra. Nuncio fueron tajantes:




- Aquí hay daño.




Tengo una lesión en el primer par de vértebras lumbares, no solo me regala largos dolores insoportables, sino un estado de irritabilidad constante.




- Tenemos que revisar sus pulmones. Esa sombra no es normal. ¿Usted fuma?




Paremos. Aun no hay nada dicho.




La mayor impotencia que he sentido alguna vez fue ahí, delante de una mujercita tan pequeña y delicada como la Dra. Nuncio. Me sentí frágil, indefenso, solo.


Y el coraje contra mi mimo, y las ganas de saltar de un puente regresan.




Estoy jodido.




De pronto en la oficina me doy cuenta que ya no soy feliz trabajando para una trasnacional. Que las largas negociaciones al teléfono con personas a miles de kilómetros de distancia en un idioma ajeno no compensan ni por un segundo el dolor, la angustia de lo que podría ser.


Y viviendo en un ciudad como esta, tan lejos de todo lo que es querido, tan completamente indiferente a todo. Tan vacía.




Es tiempo de saltar al precipicio o enloquecer.


Opté por lo primero. Necesito sentirme dueño de mi tiempo y trabajar ya no para alguien, sino trabajar en mi, en mi salud. Hacer las paces con mi cuerpo. Salvar lo que se pueda ante la amenaza latente de invalidez.


Es tiempo de desterrar el pesimismo. De dejar las lamentaciones y buscar ya no confort, sino las asperezas del día a día. Basta de desanimo, la competencia ya no es por el mejor departamento, el mejor auto y lo demás, sino para ver a la vida sonriente de frente.


Viene un camino difícil. Pero la serenidad estará conmigo. Con Dios por delante, mi familia en mi corazón y los amigos a mi lado, nada, nada podrá detenerme. No estoy vencido aun.




¿Jodido yo? Jodido el de enfrente.








Retos:


1.- Bajar 32 kilos, y comenzar una rutina de cardio de bajo impacto para proceder con el tratamiento que el traumatologo determine. No caeré en el quirófano por esto, no señor.


2.- Dejar de fumar.




Pd. Por si no quedo claro, ya no trabajo con la compañía para la cual labore los últimos 4 años, y en este momento estoy en un break.


sábado, septiembre 12, 2009

Socialmente responsable

Artwork by Mike.


sábado, septiembre 05, 2009

Vaca & Cerdo No. 1

by M&M

Picale a la imagen pa'que se te haga grandota.

jueves, agosto 27, 2009

Where is Mike?

En estos días en que practicamente he abandonado el blog, me atrevo a decir...

Pero, si no he escrito nada, ¿a donde se fue la creatividad?
Dejemos que el buen Chuku nos platique y yo sólo les dejo una probadita...


Mientras tanto, les comento que mi amigo Mateo y yo estuvimos pendejeando semanas atras con un intento de comic bastante chafa intitulado "Vaca & Cerdo", mismos que iré colgando por aqui a lo largo del mes de Septiembre mientas las craetividad regresa a mi pluma.

lunes, julio 27, 2009

Adobo de Conejo o la exquisitez del revanchismo.

Dedicado a la Dra. Carmen Flores Pérez












Carmen regresó aquel día de la universidad contenta a casa de la abuela con una caja de cartón entre las manos que contenía a la coneja.
En sus prácticas en la escuela de medicina en los cursos iniciales, los conejos son utilizados para probar anestesia, abrir, extraer algún órgano, suturar al pobre animal y si sobrevive a este procedimiento, los estudiantes aprueban esta materia que de momento escapa de mi memoria el nombre.
El conejo de Carmen sobrevivió, y ella decidió conservarlo como mascota, a pesar de las quejas de la abuela sobre lo pestilente de su orina, su forma de cagar por todos lados y sobretodo, por los futuros destrozos que seguramente causaría a su jardín.
La abuela aquel día se exaltó cuando Carmen reveló que en la caja traía una coneja sobreviviente también al examen que una amiga le había regalado.
- Escúchame bien Carmelita, si esos conejos se salen al jardín… ¡Los mato! – sentenció la abuela, mujer cariñosa, pero de mano firme.
Carmen, quien es extremadamente distraída, se cercioraba desde aquel día de asegurar bien la puerta de la jaula de los conejos, conciente que la abuela no vacilaría en deshacerse de ellos si mordían una sola hoja de las plantas del jardín, saturado de helechos, y un rosal esplendoroso de unas flores rojas enormes. - Son mis Rosas de Castilla – se ufanaba la abuela, quien dedicaba sus tardes a arreglar con esfuerzos titánicos a sus setenta y tantos su amado jardín.
Los días pasaban y las quejas de la abuela por la peste de los animales se volvían recurrentes, y no había limpieza que Carmen hiciera a la jaula que terminara definitivamente con ese hedor.
El acabose fue cuando la abuela recibió a las monjas para coordinar un estudio bíblico, y las buenas hermanas sugirieron que podrían hacerlo en el patio posterior de la casa, a la sombra de los árboles de zapote, mango y aguacate para librar el calor. Y al salir al patio las mujeres consagradas no pudieron dejar de apreciar que al fondo del patio, en su jaula, los conejos follaban como conejos. Las monjas no paraban de reír y se decían ser inoportunas para la pareja. Cabe señalar que los conejos no notaron ni a las monjas de risas maliciosas, ni el enfado de la abuela por tan bochornosa escena. Aclarando que la abuela no veía el Animal Planet, no veía una escena de la naturaleza, sino una afrenta personal.
Fue solo un par de días después cuando ocurrió el desenlace de esta historia.
Carmen, siempre corriendo por sus estudios, esa mañana les cambió el agua a los conejos y les puso alimento en el comedero, se le hacía tarde y tenía un examen que presentar, así que apurada cerró la puerta de la jaula, pero en su distracción olvidó asegurarla y se fue a toda velocidad a la escuela.
La abuela esa mañana estaba ocupada en su cocina, por lo que no notó cuando los conejos abrieron la jaula, se enfilaron al corredor y llegaron al jardín. Y cometieron sus atrocidades, primero sobre los helechos, y después con saña y hambre sobre el hermoso rosal.
Nunca falta una vecina acomedida (o entrometida, según la situación) que le gritó a la abuela desde la reja del jardín:
- ¡Güera! ¡Los conejos se están comiendo las rosas! –
La abuela dejó su labor de cocina y corrió hasta el jardín, a donde vio horrorizada como su otrora hermoso rosal estaba calvo de follaje, debido al fiero ataque de los roedores.
Desde el fondo de corazón de abuela, las palabras fluyeron en un grito furioso y liberador:
- ¡Conejos hijos de su puta madre!-
Carmen tuvo un día fatal, el examen fue especialmente difícil, y entre tareas y prácticas no veía un respiro a tanta tensión.
Regresó a casa cansada y un tanto desanimada, la abuela solicita la recibió como de costumbre.
- Anda hija, vente a comer. –
La abuela le sirvió una crema de espinacas que a Carmen le encantaba. Aparentemente la tarde mejoraba.
No bien había terminado la crema, cuando la abuela se apareció en el comedor con adobo que expedía un aroma exquisito. Carmen ya lo saboreaba, cuando la abuela lo puso sobre la mesa, Carmen preguntó ingenua mientras lo probaba:
- Que bien huele, ¿De que es el adobo?
- De conejo - respondió la abuela.
Carmen corrió hacia la jaula y la encontró vacía.
Regresó donde la abuela y preguntó con lagrimas en los ojos y apretando los dientes reprimiendo el coraje, con mejilla enrojecidas, entre el reclamo y la incredulidad.
- Pero ¡¿Por qué mis conejos?!
- Porque los hijos de la chingada se comieron mis Rosas de Castilla.
- Pero, pero… ¿Por qué?
- Te dije que si se salían de su jaula, los iba a matar, así que para la otra, ten más cuidado con tus mascotas.

La abuela y Carmen no se dirigieron la palabra en un par de semanas, y poco a poco limaron asperezas, la hoy medico cirujano, aun conserva las pieles de sus conejos en su mesa de noche.
Yo fui testigo de estos hechos, y puedo asegurar que rara vez he probado un adobo tan delicioso como ese. Quien dice que la venganza no puede ser deliciosa.







Si tú odias a los conejos tanto como un servidor te recomiendo que entres a esta dirección y juegues Birmania Ghost Train. ¡Acaba con esos roedores destruye jardines!






Imagenes de mi marcador en el juego on line de la web del Canal Fox.
Por cierto, ya tengo nuevo record en el juego...

lunes, junio 29, 2009

El hombre más pequeño del universo

El hombre más pequeño del universo, vivía en un rincón de mi librero. Cada mañana se despertaba aun antes de que el sol brillara. Se desperezaba tranquilo estirando sus brazos frágiles.
Comenzaba una caminata entre los tomos empolvados y reflexionaba sobre su ser cautivo en mi casa desordenada.
Aun recuerdo cuando me mude aquí, y lo encontré desfallecido entre telarañas e insectos. Su humanidad completa no ocupaba apenas más que la punta de uno de mis dedos. Nunca hemos hablado, no soy capaz de escucharlo, y el aun no encuentra la forma de comunicarse.
Sólo sé que este es su espacio, yo soy el intruso. Muy temprano, cuando salgo por la puerta, como cada día a hundirme en la rutina, me despido de él con una mirada. Y el me mira de regreso, resignado a vivir en librero en el silencio y en soledad.
Y en el fondo me pregunto ¿seremos tan diferentes?

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